sábado, 8 de agosto de 2009

2 poemas de Amable Mejía

MEDICINA PARA DORMIR

Esperando un regreso el cansancio no se siente. Viene cuando se presiente que lo que se aguarda no vendrá, entonces se empieza a sentir realmente el cansancio, a cargar con el peso con el que cargará cada segundo, cada minuto, y a explicar luego a nadie desde una muda espera, tras mirar fijamente el polvo y la ausencia.

CONTRACORRIENTE

Un día mi hijo me preguntó por qué odiaba a su madre. No es que la odie, aunque lo intente, más bien, es la única manera que poseo de matar el amor que ella sintió por mí.