jueves, 5 de agosto de 2010

MANUEL SALVADOR GAUTIER, VISTO POR ABERSIO

Manuel Salvador Gautier: Arquitecto de la palabra

Cuando un hombre sabe a dónde va, el mundo entero se aparta para darle paso.
Thomas Jefferson

Por Abersio Núñez


Cuando al holístico Salvador Dalí se lo abordaba sobre su destacada labor pictórica, éste en seguida se autodefinía como mejor escritor que pintor. Tal vez con esa afirmación pretendía no se le desvinculara de aquel joven grupo de universitarios encabezados, entre otros, por el legendario Federico García Lorca y el cineasta Luis Buñuel.

Este preámbulo lo hago para referirme a una de las figuras más destacadas de las últimas décadas del escenario literario dominicano: Manuel Salvador Gautier, reconocidísimo arquitecto, quien debuta tardíamente en otro campo no menos exigente y, que requiere, además del diseño, de la estructura; elementos que Gautier conoce y maneja a la perfección, pero que decide demorarlos y, en su momento, volcar con toda la pasión que lo caracteriza a otro plano de su vida: la literatura.
Desde su primera entrega editorial, la tetralogía Tiempo para héroes, no ha cesado de escribir. Al umbral de cumplir ochenta años (el primero de agosto como el periódico Listín Diario), Doi nos sorprende ya sea con una novela, un drama, un ensayo, una colección de cuentos, una conferencia, un artículo…Su producción e ímpetu creativo, parecen no agotarse.

Conocí a este moderno Cid Campeador dominicano en su paso como director del Centro de la Cultura de Santiago. Su voz profunda y firme me hizo, cual la mirilla de una cámara, buscarlo entre el escenario en penumbras y encontrarme con aquel hombre descomunal que hacía su presentación formal ante la comunidad de artistas y gestores culturales de la Ciudad Corazón. No di seguimiento a su gestión en ese entonces, dada mi breve estada en la Ciudad de los treinta Caballeros, pero estoy seguro, conociendo la capacidad y sentido de responsabilidad de Doi, ésta llegó a buen término.

La incursión de Gautier en el universo literario se produce tardíamente. Hecho éste que me recuerda a otro destacado narrador dominicano: don Virgilio Díaz Grullón, quien en cada conversación o entrevista que solía ofrecer, aprovechaba para hablar de la razón por la que postergó su aparición temprana en el MUNDO de las letras. Un cuento suyo fue calificado por la crítica dominicana como plagio de El cuchillo, del profesor Juan Bosch. Este plagio inconsciente crearía un trauma en el autor de Un día cualquiera, quien no publicaría hasta alcanzar los treinta y cinco años.

Aunque ambos escritores dominicanos debutan tarde en las lides literarias, me arriesgo a decir que en el caso de Gautier se debió a sus múltiples compromisos en la bien ganada y aprovechada carrera de arquitectura, la que como escuché una vez dijera, le sirvió de simiente en la otra carrera, igualmente exitosa, con la que toda Quisqueya y el extranjero le conoce y celebra ahora, en el arribo de sus ochenta fértiles años.
No quería, bajo ninguna circunstancia, acallar mi voz este primero de agosto en el que, Manuel Salvador Gautier (80) y el periódico Listín Diario (121); dos íconos incuestionables de la cultura dominicana, CELEBRAN DOSCIENTOS UN AÑOS DE HISTORIA, INFORMACIÓN, EDUCACIÓN; DE BUEN Y ENRIQUECEDOR DECIR.