lunes, 31 de enero de 2011

RAMON PERALTA

eternidad del misterio

(hay una dicha en el espanto que todas las cosas tienen)



y un día uno entra a la casa y cree haber perdido la duda

y el amor y el idioma al fin conocen su jaula

y el misterio se convierte en otra siempre rutina

y el laberinto termina como un juguete sin magia

satisfecho poro en tinieblas (porque ya no hay espanto)

uno mira sin horror lo definido

y nacen la paz y el tedio de creer que ya todo está dicho

pero pronto un miedo nuevo nos devuelve hacia lo incierto

ya no cabe el misterio en el nombre que le dimos

y uno vuelve a tejerle otra medida al misterio

y con certeza uno palpa la palabra que lo encierra

y otra vez surge el silencio que jamás ha dicho nada

pero pronto uno descubre que ha sido vano el lenguaje

que la casa es otra casa cada vez que siente un hombre

porque más crece el misterio cuanto más intenta uno

detenerlo en la palabra.