lunes, 22 de agosto de 2011

LIBIA

Qué bueno hubiese sido si los rebeldes libios hubieran tomado el poder sin el apoyo de los bombardeos de la OTAN, sino por sus propias fuerzas, sin ninguna ayuda interesada del exterior, sino por ellos mismos. Qué felices nos hubiésemos sentido de que un dictador más caiga porque su pueblo decidió que ya no más, que ya está bueno. Pero no. La OTAN, Estados Unidos, Francia, etc., tenían que meterse y estropear lo que debió ser un triunfo popular. Qué mal ha evolucionado el ser humano (o algunos seres humanos, no todos deben ser metidos en ese saco).