lunes, 11 de marzo de 2013

Hugo Chávez

Tenemos que darnos cuenta de que  Latinoamérica ha cambiado.  Que precisamente cuando han llegado tantos gobiernos progresistas a Latinoamérica es cuando se ha disminuido la pobreza, la región se encuentra más estable económicamente, la gente se encuentra más feliz con los gobiernos que tiene, que siente que por lo menos  representan al pueblo. En Europa encuentran  desfasado, antiguo, el término "imperialismo", pero  en Latinoamérica es  una palabra imprescindible, porque después de  haber sido colonizados por 400 años por España, Portugal, Inglaterra, Holanda, etc., nos vimos sometidos al poderío de los Estados Unidos. La República Dominicana fue invadida dos veces por los Estados Unidos en el s. XX. Las dos veces  que los norteamericanos invadieron  el país, al partir  dejaron en el poder, o dejaron las condiciones necesarias para que se instalara en el poder, un dictador. Entonces, precisamente ahora que Estados Unidos ha dejado a su suerte la región porque tiene sus  propios problemas con el petróleo y con el Medio Oriente, Latinoamérica progresa, disminuye la  pobreza. A través de todos estos gobiernos que en  otros  lugares llaman "autoritarios", pero que realmente son enérgicos en una región en  la  que hay que ser enérgico para acabar  con  una serie de  problemas que tienen  siglos.  Lula,  Evo Morales, Correa,  Nicaragua,  El Salvador, Uruguay,  Paraguay, Argentina,  Perú, etc., etc., pero sobre todo Venezuela.  No  se puede  entender  el  cambio  latinoamericano  hacia la  izquierda sin  la presencia  de  Chávez.  La confrontación con  los Estados  Unidos, sobre todo con el  presidente Busch  hijo, y  la erradicación de la pobreza. Chávez murió a  destiempo, no debió morir  ahora.  Trataron de  derrocarlo, de asesinarlo, de desacreditarlo,  y no  fue posible.  En Venezuela había una fila de seis  kilómetros de distancia para ver su cuerpo  en  el ataúd. Algún tipo de bien  debió haber  hecho un presidente  al cual su pueblo le  tributa  un homenaje  de  esa magnitud.