miércoles, 20 de febrero de 2008

Entrevista de Wilson Inoa a Máximo Vega.

1- ¿Qué tiempo lleva usted trabajando como artista?
Más o menos desde que empecé a escribir en mi niñez, tal vez a los 14 o 15 años. Ahora, ya conscientemente, sabiendo que quería ser escritor, más o menos desde los 18 años.


2- ¿Quién o qué le inspiró a escribir?
Bueno, yo he contado esto anteriormente. Mi madre se casó por segunda vez, y su esposo llegó a la casa con muchos libros. Fue la primera vez que tuve un encuentro consciente con la literatura, porque anteriormente me atraía inconscientemente, de forma natural pero dispersa. Ese hecho me motivó a leer y, luego, a escribir.


3- ¿Con cuál estilo de la literatura se identifica más?
Creo que soy un escritor realista. Tengo cuentos fantásticos, pero están impregnados de todas formas de un realismo un poco crudo. Yo estoy obsesionado con la realidad, pero con la realidad de las cosas pequeñas, aunque también de las cosas crueles y perversas, que no por eso dejan de ser pequeñas.


4- ¿Cuál o cuáles escritores usted admira y por qué?
A muchísimos. A Tolstoy, a Dostoyevski, a Juan Bosch, a Onetti, a Saramago, a García Márquez, a César Vallejo, a Faulkner, a Víctor Hugo, a Bioy Casares, a Rulfo, a Cortázar... a muchísimos más. Son tantos que ni siquiera vale la pena tratar de hacer una lista de todos.


5- ¿A cuál o cuáles instituciones, entidades culturales pertenece o ha pertenecido?
Actualmente trabajo en el Centro de la Cultura de Santiago. También he sido miembro de la directiva de Casa de Arte, y soy el coordinador del Taller de Narradores de Santiago, que se reúne en los salones de Casa de Arte.


6- ¿Cuáles logros ha obtenido en su trabajo?
He sido premiado en varios concursos nacionales. No me gusta hablar de los concursos porque pienso que se ha abusado de su importancia. He sido antologado nacional e internacionalmente, incluso un cuento mío fue colocado en una antología para estudiantes de la universidad de Guadalajara, en México, y en Puerto Rico. He sido traducido a varios idiomas, y en Canadá, en un curso que se dio sobre literatura caribeña, se escogió mi obra para representar a la República Dominicana, claro está, junto a otros escritores dominicanos. Específicamente éramos siete. Son pequeñas cosas, pero son importantes porque en este país, en el ámbito cultural, todo es lento y subterráneo.


7- ¿Cuáles aportes considera usted que ha hecho como gestor cultural?
Soy coordinador del Taller de Narradores de Santiago. Ese grupo ha dado los principales narradores jóvenes de nuestra ciudad, que han ganado concursos nacionales, que han publicado sus libros y han obtenido reconocimiento. El Taller es mi principal aporte, el que considero más personal, porque yo fui el fundador y lo he mantenido contra viento y marea, auxiliado por un entrañable amigo, Ubaldo Rosario. También he hecho gestión cultural para Casa de Arte, para otras instituciones, para la Feria del Libro de Santiago, por ejemplo, y ahora, en mi trabajo en el Centro de la Cultura y en la Dirección Provincial de Cultura, mi principal trabajo es de gestión cultural.


8- ¿Qué le diría a la nueva generación de este arte?
Que lean mucho, no solamente literatura sino gramática, lenguaje, que no lo apuesten todo a la literatura, y que se marchen de este país.


9- ¿Cuáles son sus expectativas en el desarrollo del mundo artístico?
Publicar todo lo que escribo, tratar de ser leído por la mayor cantidad de gente, y tratar de conseguir un trabajo que me permita escribir sin grandes precariedades económicas.


10- ¿Cómo considera a los demás escritores de estos tiempos?
Excelentes, extraordinarios. Los que no se conocen, por supuesto, porque los más conocidos de mi generación son los más mediocres. Son los más leídos, y todos sabemos que los más vendidos no son los mejores. Es lamentable, pero la gente ha empezado a acostumbrarse a los disparates.


11- ¿Cuáles libros o textos ha publicado?
Una novela corta: “Juguete de Madera”, un libro de cuentos: “La Ciudad Perdida”. También “El Final del Sueño”, de cuentos, “Ana y los Demás”, otra novela corta, y “Cuentos Para Niños y Otras Historias Terribles”, cuentos. Aunque parezcan muchos libros, la realidad es que algunos cuentos de un libro aparecen en otro libro, con todos los libros de cuentos se puede hacer uno solo y no sería muy largo.


12- ¿Con cuál se identifica más y por qué?
Con todos.


13- ¿A qué público dirige sus trabajos?
A un público adulto que no le tenga miedo a las formas complicadas.


14- ¿Cuál anécdota usted recuerda que le haya sucedido en su trabajo profesional?
Bueno, no me sucedió a mí, pero sí a mi editor, al que publica algunos de mis libros. Mis obras son muy fuertes, tratan de describir la vida tal como es, y mi editor trató de que pusieran a leer “Ana y los Demás” en un colegio dirigido por unos sacerdotes. Cuando los sacerdotes leyeron la novela se la devolvieron y lo insultaron, diciéndole que cómo era posible que él pensara que ellos iban a poner a leer ese libro tan sucio a sus estudiantes. Cuando eso sucedió, me di cuenta entonces de que lo que escribo tiene alguna importancia.