miércoles, 14 de enero de 2009

Velorio de Máximo Vega

Caso Gil: hallaron fauna cadavérica en la estancia.

Los investigadores confirmaron que hallaron fauna cadavérica en la estancia donde buscan rastros de la desaparecida familia Gil, en Crucesitas Séptima. Con ese material también intentarán extraer identificación genética.

Hoy, 14 de enero de 2009, se cumplen siete años de aquel día en que los testigos recuerdan haber visto por última vez a la familia Gil, puesteros de la Estancia La Candelaria, en la localidad rural de Crucecitas Séptima, del departamento Nogoyá. Según se confirmó, pese al período de feria judicial, en la estancia, propiedad de Alfonso Goette, continúan las pericias en busca de rastros, que permitan develar el misterioso hecho y esclarecer la desaparición de la familia. Cabe recordar que el primer allanamiento se realizó el 10 de julio de 2003 en ese establecimiento rural y aún hoy la investigación se centra en el campo ubicado a unos cuatro kilómetros del cruce de las rutas provinciales 32 y 6, a unos 10 kilómetros de Viale. TRABAJOS. Hacia el final del año 2008, se iniciaron nuevos procedimientos en ese campo. En los mismos se comenzaron a utilizar aparatos de última tecnología para realizar un análisis exhaustivo de la zona. En dichos peritajes participaron efectivos de la Policía de Nogoyá, junto a efectivos de la Secretaría de Inteligencia dependiente del Ministerio del Interior de la Nación y Bomberos Zapadores de la Policía de Entre Ríos. A pesar del esfuerzo en la búsqueda de rastros, no se habían obtenido elementos que permitieran esclarecer el caso. Por tal motivo, el juez de Instrucción de Nogoyá, Jorge Sebastián Gallino, dispuso que durante el período de Feria Judicial en la provincia, continúen los procedimientos de búsqueda en el campo de la localidad rural de Crucecitas Séptima. INDICIOS. Sin embargo, ahora surgen nuevos indicios. En un pozo abandonado se encontraron “insectos cadavéricos, lo que en la terminología forense se denomina fauna cadavérica, explicaron los investigadores consultados. La misma está constituida por el conjunto de insectos que se suceden con regularidad cronológica en un cadáver humano, desde el momento en que se produjo la muerte hasta la destrucción completa de las partes blandas. La acción de estos insectos puede extenderse por un período de hasta 27 meses aproximadamente. A INGLATERRA. Trascendió que luego del hallazgo los insectos fueron enviados a un instituto en Buenos Aires donde serán analizados por una reconocida especialista entomóloga, la que posteriormente derivará los elementos colectados a un laboratorio de Inglaterra, donde se concretarían nuevos análisis forenses. Luego del descubrimiento del nuevo indicio, los peritos del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, continúan excavando la zona. EL ADN. Por otra parte, los especialistas del grupo Médico Forense del Superior Tribunal de Justicia de Paraná, encabezados por el doctor Luis Moyano, trabajan -pala en mano, a la par del poco personal asignado para la tarea de excavación- y se comentaba días atrás que el olor que desprende la humedad de la tierra que se está investigando es característica de aquel lugar donde hubo descomposición orgánica humana. Dentro de los detalles que trascendieron del delicado trabajo que se está efectuando surgió también que se enviarán muestras del material obtenido a Buenos Aires, con la finalidad de ser analizado por investigadores de la Corte Suprema de Justicia en laboratorios específicos, con la idea de poder obtener alguna identificación genética que permita saber si es posible luego comparar ese ADN con familiares de quienes están siendo buscados.La última vez, en un velorioLa última vez que los Gil fueron vistos fue en el velorio de Máximo Vega, un vecino de Viale, el 13 de enero de 2002. Allí estuvieron todos los integrantes de la familia. Al momento de la desaparición, Rubén José Gil, tenía 56 años y su esposa, Norma Margarita Gallego, 26. Los cuatro hijos del matrimonio son: María Ofelia de 12 años, Osvaldo José de 9, Sofía Margarita de 6 y Carlos Daniel de 3