miércoles, 13 de enero de 2010

HAITI

Como Haití no está de moda, como nunca ha estado de moda, no se hicieron conciertos con algunas estrellas de rock o actores de cine para ir en ayuda del país más pobre de todo el hemisferio. No se le ocurrió a Bono o a U2, ni a Sting, ni a George Clooney. Lo que está de moda es Africa, el cambio climático, entonces hay que hacer anuncios y conciertos por el calentamiento global, mientras tus vecinos se mueren de hambre y tocan a cada momento a tu puerta mendigando comida. Hacen un encuentro mundial en Copenhague sobre el cambio climático: con lo que se gastó en ese encuentro inútil se hubiesen salvado cantidad de vidas. Un país que queda a varios cientos de kilómetros de Miami, no está de moda en los Estados Unidos, entonces vemos al propietario de Virgin Records, un señor multimillonario que entrega lo que le sobra para ocuparlo en el calentamiento global, apareciendo en un anuncio de televisión para publicitar que sus empresas mantienen una fundación que se ocupa de este cambio climático, él mismo informándolo porque la gente debe saber que es él y nada más que él. O una actriz negra de Hollywood que se fotografía con Nelson Mandela y bebe un vaso de agua potable porque gracias a ella (o a ellos: los Estados Unidos y Europa) ya algunos niños africanos tienen agua potable. Pero no estamos criticando esos esfuerzos en sí mismos, criticamos la necesidad de celebridad, de fama, de notoriedad, mientras hay gente que se muere de hambre a escasos kilómetros de nosotros (incluso allá mismo, en los Estados Unidos, en Europa, donde hay muchísima gente pobre), pero la moda está en otra parte. Y los héroes están en otra parte, porque los que ayudan de verdad ya murieron junto a los pordioseros por este temblor en Haití.

Quizás ahora, con este terremoto, se haga algún concierto para recaudar fondos, para ayudar a ese país, que se encuentra también en la isla desde la que escribo, y se gasten millones de dólares en una actividad de esas para que los haitianos muertos por lo menos puedan ser enterrados.