jueves, 18 de febrero de 2010

Ana y los Demás

Ana se levanta temprano en la mañana. Se interna en el periódico, se pierde entre sus secciones y sus páginas. Ana lee. Lee con locura, con rabia. Ahora toma una revista, un libro de recetas, un breviario. Ana toma notas. Lee. Anota. Lee otra vez y muchas veces más, anota. Ana se sirve unas tostadas y se las engulle con todo y libro y el jugo de naranja se derrama por las páginas del libro, mientras Ana lee y lee y relee que se está leyendo en un libro que se empapó de jugo de naranja, del jugo que bebe Ana dentro del libro que, precisamente, ella lee y relee con la pasión de Ana.

René Rodríguez Soriano (a propósito del libro Ana y los Demás, de Máximo Vega)