miércoles, 27 de abril de 2011

A CONTRA SUERTE

Toda la soledad cayó de golpe
sobre la superficie del estanque,
las ondas generaron oleaje
que hirió la claridad de las orillas.
La espuma inmaculada al esparcirse
fue salpicando cosas definidas,
la pulcritud de la violeta fue manchada
con barro ignominioso y maloliente.
Se perdieron valores de pureza,
de espacio continente de esperanza,
donde brotaban el amor y la alegría
como magníficos ejemplos de virtud
que daban plenitud a los azogues.

Pero cayó en desgracia todo el tiempo
de los muchos relojes del ahora,
y hoy es el instante de la pena
de tener que enumerar la controversia
que duele, al encontrarse entre las manos
la luz que nos resbala entre los dedos.

J. S. del Viejo.
(escritor español)