jueves, 15 de noviembre de 2012

EL CIRCO

PRIMERA VUELTA:

Max Puig agarrado de manos con Orlando Jorge Mera, Milagros Ortiz Bosch y Enmanuel Esquea Guerrero frente al congreso nacional, vestidos de negro delante de la turba de acólitos, delante siempre porque deben ser los protagonistas del espectáculo, las estrellas del talk show, el jurado del  american idol que conforman los senadores, los diputados, la oposición y los protestantes  (no los religiosos,  sino  lo  otros. O quizás también los religiosos). Un pobre muchacho sin pancarta toma una guitarra y canta "Leonel Leonel Leonel" mientras la cámara lo  graba,  o quizás canta precisamente porque la cámara lo  graba, como no  ha  llegado  lejos como cantante por lo menos ya ha tenido sus merecidos 15 segundos de fama. No se escucha el himno nacional por ningún lado.

SEGUNDA VUELTA:

Los policías empiezan a cansarse. Se les nota en la cara, el sol de las 12 de Santo Domingo  no perdona. Los policías  (después  del mono, lo  más parecido al hombre es un  policía, y que me excuse  Camilo José Cela),  expertos en  maltratar y luego en lavarse las  manos, en cancelar rasos mandados a cometer asesinatos por coroneles multimillonarios, ya están hartos. Jartos, más bien.  Antes  de que una  de las  tantas cantantes  del PRD  aparezca en tarima para interpretar  una  de  las  canciones de la nueva trova cubana  -iba  a cantar una de Gloria Trevi,  pero  fue convencida a tiempo de que no era el  momento, el espacio-, la policía disuelve todo a culatazos y la oposición se queja del desafuero. La democracia ha sido mancillada, dicen. La dominicanidad,  el estereotipo. Sólo quedan los débiles espasmos de la represión, pero siempre a través de los medios  de comunicación de masas: antes, solamente la televisión; ahora también youtube y facebook. No existe lo que no se masifica. Un evangélico mal estacionado en medio  de la calle (Jesús Nuestro Salvador no tiene nada que ver con  las leyes de tránsito) es agredido por una anciana del otro bando que pasaba casualmente  que votó por  el gobierno porque  le regalaron dos hojas de cinc. Antes había votado por Hipólito por la misma razón. Por poco vota por Miguel Vargas, pero no le  llegó nunca el concreto que le prometieron.

TERCERA VUELTA:

Entonces CNN en español se asocia no se sabe con quién. Están incómodos porque el presidente de la república les negó una entrevista. Se exhibe lo más sucio del periodismo internacional.  Enseñan el refajo.  Desnudos, con el cuerpo lleno de llagas.  Empiezo a comprender a Chávez, a Evo Morales y a Correa. Pero no importa. Hay que salir  en televisión para poder decir después, en una posteridad cada vez más lejana,  más esquiva: yo salí por ahí y tú no. Yo  fui famoso/a. Me  quedo quieto en la pantalla de CNN porque si me muevo no salgo en la foto. Mientras tanto el policía analfabeto, en una protesta frente a FUNGLODE, pregunta: "A quién e que  hay que dale?",  y un teniente lo ataja: "No, ahora  no. Ahorita". Sacan las armas. Aquí no hay  cascos protectores ni escudos de fibra de vidrio, lo de aquí es a balazos limpios. Ya mataron a un  estudiante y a una profesora.  Me llega un  mensaje por facebook: compañero, usted trabaja en  el gobierno  pero es un hombre conciente, únase a las protestas. Anja? Y  si me botan? Tú vas a mantener al hijo mío? De repente aparecen las pancartas, la larga  fila india del dolor dominicano -franqueada por los policías que no se pierden nunca una posible humillación-, coreando  una canción de Juan Luis Guerra: la guagua va en reversa. Ondean las banderas dominicanas, a uno de los protestantes se le cae la suya y alguien la pisa. La policía empieza a hartarse  de nuevo. Si esto va para largo hay que trabajar horas extras. Los empresarios, los políticos y los sindicalistas, estrellas del firmamento  espectacular de Guy Debord, realizando con su sola presencia las profecías de Adorno, no se sienten culpables de nada.  Si no fuiste no te apures, que va a salir este sábado  por  donde Nuria. Alvaro Arvelo  dice dos malaspalabras  por la radio y se queja de que  todos los periodistas mediocres están en contra suya. Willie Rodríguez, que  es el Padre de la Radio Moderna Dominicana, va a encender en La Vega el árbol de navidad más grande del país. El caos, el caos. Lo único que puede decirse del caos es que es bueno  para la libre empresa, dijo John Kenneth Galbraith según Carlos Monsiváis. A quién creerle? Quién tiene la razón? Yo tengo mis favoritos, aunque no sé si serán los ganadores.

ULTIMA VUELTA:

Aquel que se vendió,  incluso sin darse cuenta, por un trabajo de cinco mil pesos mensuales, no sabe  de qué lado colocarse. El mestizaje se confunde con el mulataje, con la negrada y con los pocos blancos que empiezan a darse cuenta de que es verdad, que esto le va a caer encima como una pared de concreto a la  clase media. De repente Jack Veneno sale de su retiro. Pero el paladín de la justicia ya no puede hacer  nada. Lo ha vencido la edad, la realidad, la corrupción. El país de las primicias (la primera catedral del nuevo mundo, la primera universidad del nuevo  mundo,  el campeón  de la bolita del mundo, el primer Santiago de América, el síndico más inepto del mundo, vamos a darle el premio nobel a Marcio Veloz Maggiolo) se ha convertido en un circo. Mi mamá no me crió para esto.