eternidad del misterio
(hay una dicha en el espanto que todas las cosas tienen)
y un día uno entra a la casa y cree haber perdido la duda
y el amor y el idioma al fin conocen su jaula
y el misterio se convierte en otra siempre rutina
y el laberinto termina como un juguete sin magia
satisfecho poro en tinieblas (porque ya no hay espanto)
uno mira sin horror lo definido
y nacen la paz y el tedio de creer que ya todo está dicho
pero pronto un miedo nuevo nos devuelve hacia lo incierto
ya no cabe el misterio en el nombre que le dimos
y uno vuelve a tejerle otra medida al misterio
y con certeza uno palpa la palabra que lo encierra
y otra vez surge el silencio que jamás ha dicho nada
pero pronto uno descubre que ha sido vano el lenguaje
que la casa es otra casa cada vez que siente un hombre
porque más crece el misterio cuanto más intenta uno
detenerlo en la palabra.
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